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Desde DOHM Tiana, 25 de septiembre de 2026
Una vez pasado el reciente equinoccio, me estoy sintiendo con suficiente claridad para empezar a recaudar las enseñanzas aprendidas en este año 2026. Como ya anunciaban mis astrólogos de cabecera, José Millán (el único youtuber al que sigo) y mi querida Rosa Pla, este está siendo un año lleno de cambios abruptos y iniciativas dispares: unas fracasan estrepitosamente y otras se mantienen por algún capricho del universo. Como en la imagen de la carta de la Rueda de la Fortuna, me he sentido continuamente trabajando la entrega a las fuerzas opuestas que están fuera de mi control y al misterio de los caminos que terminan tomando.

Nuestra «Anteligencia Irtificial» de cada día o comúnmente llamada I.A.
Da la sensación de que esta nueva tecnología ya está profundamente instaurada, pero ha sido este año 2026 cuando el hype A.I. nos ha traído un montón de expectativas, endiosamiento y polémicas sobre este «ente» al que llamamos «Inteligencia Artificial». Personalmente me parece una herramienta muy útil, siempre que recordemos que es simplemente un modelo de lenguaje, algo así como C-3PO en Star Wars, el robot repelente y sabelotodo de color dorado que suele acompañar a R2-D2. Yo siempre fuí más fan del pequeño arturito, como lo llaman en el hemisferio sur.
Desde mi punto de vista y desde mi propia vivencia (pues yo también perdí bastantes horas intentando que el señor Claude fuera mi agente de marketing), siento que seguimos cayendo en una trampa recurrente: los avances tecnológicos nos roban el tiempo y traen a cambio una aterradora diversificación de posibilidades, con poca tierra y concreción. Como resultado, aceleran la sensación de la rapidez del paso del tiempo, polucionan el planeta, gastan agua potable y juegan en contra de nuestro bien más valioso como humanos: la Presencia.

Tienes una Mentoría con un exitoso caballero, tu coach Don Dinero.
También observo que ya está normalizado a nivel global una renovación del dios del capital, el dinero. Pues ya teníamos entendido que el vil metal gobierna el mundo, pero parece ser que el modelo capitalista se ha actualizado y disfrazado de Coach-Mentor, experto en convencerte de que lo más importante en esta vida es el Éxito. No solo el económico, sino también el éxito social, porque cada vez importa más mostrarlo y que nos vean. Insta-Farm (la granja de Instagram) se encarga bien de hacernos llegar el mensaje: si no tienes un barco y ganas 5000 € a la semana teletrabajando desde Bali, eres un loser, un paria de la sociedad.
Y me preocupa mucho darme cuenta de que se han perdido los valores. Hemos llegado a un punto en el que, si lo que haces tiene rendimiento económico, todo vale. Y vale mucho más si lo consigues sin esfuerzo y además te sirve para mostrar un estatus social a través de modas y actividades superficiales. Recordemos que lo que importa es la foto con el barco, no el barco, ni mucho menos la sensación de aire en la cara disfrutando del viaje en barco.
Y con este eslogan de «gana 5000 € a la semana sin esfuerzo y desde tu hotel con piscina Infinity», han aparecido un montón de cursos, mentores, formaciones y vendedores de humo que te proponen enseñarte a ganar esas sumas fácilmente, solo tienes que apuntarte a su formación y dejar que te «iluminen«. Lo que seguro que sabemos es que ellos sí se están lucrando. Y no lo hacen practicando sus enseñanzas, sino consiguiendo que te apuntes a sus cursos. Gracias al formato online y los embudos, consiguen escalar en beneficios usando las nuevas tecnologías. Parece ser que el antiguo «Sueño Americano» ha tomado esteroides y se ha actualizado gracias a Internet.
He observado cómo personas cercanas a mí se motivaron a contratar una de estas formaciones. Finalmente se dieron cuenta de la dificultad real y tuvieron que abandonar su propósito y dar su dinero por perdido.

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Mientras tanto, en el mundo de la psicología humanista y la espiritualidad no penséis que sea diferente: personalmente creo que se están cruzando todos los límites con el permiso del modelo de desarrollo económico-personal. Cursos estandarizados online que «forman» y «transforman» prometiendo convertirte en sanador, chamán, activador de Kundalinis, experto en trauma o maestro de tantra online. Estos cursos suelen ser caros, fáciles, ligeros y escalables. Un negocio perfecto y una nefasta transmisión del conocimiento, abaratando y desprestigiando todo lo potencialmente transformador y humanista. Además, muchas de estas formaciones se venden en Instagram, a través de los algoritmos, movilizados por la belleza física, el atuendo estilo Burning Man, técnicas aleatorias para llamar la atención o el tipo de sombrero «fedora» fabricado en Tulum que uses.
Tengo que nombrar y remarcar que hay formaciones e iniciativas muy útiles en internet. Es una pena que se mezclen con las que son pura venta de humo y máquinas de hacer dinero. Y cómo no, se están llevando a cabo movimientos y proyectos hermosos. Recordemos que la tecnología es un mal maestro pero una gran herramienta. Y que donde hay luz hay sombra: según las leyes universales, si hay partes negativas en el mundo, tiene que haber como mínimo la misma cantidad de energía positiva y respetuosa.

¡Cuidado al salir a la calle! Una plaga de pósters insulsos puede dañar tus retinas.
¿Alguien puede parar esto? Supongo que os habéis dado cuenta: el uso gratuito y rápido de la IA para generar imagen ha llenado las calles de pósters que parecen todos del mismo sitio. Uno anuncia un pollo frito, otro una peluquería, y se ven igual. Yo empiezo a ver manchas borrosas en las zonas destinadas a colgar publicidad, debe ser mi inconsciente protegiéndome. Y no son solo los carteles: esta invasión gráfica está en logotipos, páginas web, portadas de discos, etc.
Y si hablamos de música, ¿sabéis que en Deezer, en junio de 2026, más del 50% de las canciones subidas cada día ya eran generadas por IA? Artistas y representantes ya se han puesto manos a la obra en el terreno legal, pues es el robo de propiedad intelectual más grande de la historia. Estos programas están alimentados por obras reales de artistas a quienes no se les ha pagado un céntimo.
Conservemos la creatividad, recordemos que lo que importa es el proceso y no la obra de arte final, sino el aquí y ahora vivido mientras la creabas. Últimamente estoy especialmente atento al movimiento «Anti-Slop», y me está llenando de esperanza. «Slop» es un nuevo término con el que se está nombrando despectivamente al «contenido de baja calidad y poco original generado con IA», y este movimiento pide a gritos la conservación de la creatividad humana. Frente a la plaga de pósters insulsos, recuperemos el póster de «Bar Manolo», escrito con rotulador y con faltas de ortografía: era infinitamente más auténtico.

¿Recordáis cuando hasta los médicos fumaban en consulta?
Por último, y con afán de no extenderme mucho más (soy consciente de que el límite de atención en la lectura está bajando estrepitosamente), no puedo dejar de nombrar la epidemia de adicción más grande de la historia de la humanidad. Una sustancia digital que afecta a todos los países, todas las edades y todas las clases sociales: el algoritmo y la arquitectura de elección. Estas drogas digitales disfrutan hasta el momento de una ventaja: todavía no son ilegales. Mientrastanto los neurocientíficos y diseñadores del comportamiento, trazan a su favor los caminos trabajosos por los que nos hacen transitar en el software: filtros, aceptación de cookies, cambios de contraseñas, autorizaciones de uso de datos que simulan protegernos, términos y condiciones abusivos y una amplia variedad de obligatoriedades del laberinto digital. Un conglomerado de prácticas engañosas y desleales que avanzan tan rápido que legislarlas se vuelve imposible y efímero. Tengo la esperanza de que la regulación llegará pronto. Mientras tanto, como humanidad, vamos perdiendo neuronas a cambio de unos gramos de dopamina.

Me he tomado ya más de una página en describir las sombras del momento actual. Ya he nombrado que sigue habiendo luces y que siempre estarán, pero no quiero seguir con este tono satírico, describiendo cómo nos acercamos a pasos agigantados a la distopía de la película Idiocracia. Quiero contaros algo importante: he encontrado la solución a todo.
Sí, como os digo, YO he encontrado LA SOLUCIÓN a todo. (silencio en el que toda la sala empieza a detectar que hay un loco megalómano peligroso presente).
No desconfiéis, sigo en modo satírico. Y tampoco penséis que os voy a vender un «Curso de cómo vender Cursos para vender Cursos de vender cursos» y ganar… sí, eso de la piscina Infinity en Bali, etc., etc., etc.
Ahora en serio y de verdad de la buena: desde mi punto de vista, una de las mejores noticias del momento es que la solución a todo lo que he nombrado, e incluso a mucho más, es cultivar la presencia. Una práctica infinita y una decisión individual que podemos tomar en cada momento y en cualquier lugar.
Os hablo de lo de siempre: el Aquí y Ahora de Fritz Perls, el Be Here Now de Ram Dass, el Power of Now de Eckhart Tolle, el I am here de Thich Nhat Hanh, el Wu Wei del taoísmo, el Mindfulness del budismo, el Awareness de Jiddu Krishnamurti, el Grounding de la terapia corporal Bioenergética, la presencia del Amado de Rumi, el Recuerdo de sí de Gurdjieff, la Meditación Interpersonal de Claudio Naranjo… La lista sería interminable. Este concepto ha sido defendido a lo largo de la historia de la humanidad y, desde mi humilde punto de vista, en estos tiempos puede marcar la diferencia en tu día a día. De hecho, si se pudiera practicar más de forma generalizada, sería capaz de transformar todo el planeta.
Además, la presencia es totalmente gratuita y siempre está disponible. Solo hace falta dejar de hacer lo que estés haciendo, respirar y contemplar.

Desde el pequeño refugio de DOHM Tiana, os quiero contar que, con todas las circunstancias mundiales, personales y familiares, estamos sobreviviendo al 2026. ¡Y no veas la guerra que nos está dando! Tengo la sensación de que estamos en un momento profundamente transformador. Y creedme: si hoy tuviera que asirme de una bandera, sería la de la presencia. Es la bandera que mantenemos bien alta en nuestros encuentros, en las actividades, en el día a día y, cómo no, en el acompañamiento terapéutico individual.
Es tu corazón tan grande como el océano:
¡Sumérgete en pos de la gema escondida en su fondo!— Rumi




La música y la nieve están impregnadas en mi esencia bailarina y deslizante: sigo haciendo mis programaciones musicales en REFU Fábrica Alternativa, formando con Followme a profes de ski y snowboard y haciendo sesiones de Ecstatic Dance como Surfin’ Maya.
Para finalizar, y más allá de contaros cómo lo estoy viviendo, cómo está la estructura alrededor de la búsqueda de sentido y cuál es mi visión particular, quiero mandar un mensaje de ánimo y tranquilidad: todo pasa, todo se transforma, todo tiene su sentido y el universo ya lo ha diseñado con perfección dentro de su misterio. Invoquemos a la Presencia, el Amor y el Humor.
Posdata: aunque no tengo piscinas Infinity, tengo grandes amigos; aquí, una foto en las Landas francesas a principios de septiembre.





